jueves, 5 de junio de 2008

DE LAS POLITICAS DE ACCION SOCIAL

Me permito un resumen del trabajo que escribí en 2005 sobre la Gestión de la Asistencia Sociosanitaria por si puede resultar de interés para entender la situación de las políticas de acción social que se desarrollan en el momento actual, todavía distantes del modelo propuesto.


Uno de los principales problemas que debe afrontar la sociedad actual es establecer el punto de equilibrio entre las necesidades sociales crecientes y los servicios que el Estado es capaz de prestar, lo que adquiere una especial relevancia en materia de salud .
Las instituciones que nacieron, en la mayoría de los casos, con un carácter paternalista, y cuyo objetivo era atender a las personas carentes de apoyo familiar, se encuentran ahora con un problema añadido como consecuencia de los cambios producidos en la familia, que sobrepasa con mucho su capacidad desbordando su estructura y funcionamiento.
La salud es un bien general y un derecho fundamental. Tanto desde la perspectiva individual como colectiva, refleja el estado de bienestar físico, psicológico y social, y no meramente la ausencia de enfermedad (Alma Ata, OMS, 1978). Es, por tanto, un concepto positivo ligado al bienestar y a la autonomía personal, pero también un concepto cultural que varía según las zonas geográficas y los contextos socioculturales.
El bienestar es un valor social que no debe ser discriminado ni por la edad ni por cualquier otra condición. Una sociedad solidaria debe enfrentarse a un conflicto de valores cuando el valor “consumo” no se encuentra equilibrado con el valor “justicia”. En este sentido la función asistencial moderna debe caracterizarse por criterios de justicia y solidaridad social.
Resulta evidente la necesidad de promover y coordinar la atención sociosanitaria. La magnitud de las necesidades impone una optimización de los recursos para que la asistencia alcance al mayor número de personas y en las mejores condiciones. No es suficiente la existencia de una infraestructura sino que es necesario un análisis completo para saber hasta qué punto ésta da solución al problema.
Nuestra experiencia en este campo nos permite afirmar que la evolución demográfica ha dejado a las estructuras actuales sin equipamientos adecuados. En el momento actual ni la buena voluntad ni la imaginación, tan frecuentemente utilizadas, son suficientes y se hace necesaria una verdadera política social que teniendo en cuenta todos los recursos públicos y privados, y las necesidades de la población que se desea atender, realice una ordenación adecuada de los mismos de forma que su actuación sea potenciada y efectiva, creando los servicios necesarios e inexistentes, trasformando los recursos cuando sea necesario y dando cabida en la planificación a todos los agentes de la acción social para evitar duplicidades y vacíos injustificados. La salud y el bienestar social son los objetivos últimos de la asistencia sociosanitaria. Delimitar el concepto, analizar la situación actual y estructurar un modelo práctico de atención sociosanitaria son los objetivos de nuestra línea de investigación.
La salud es un complejo sistema donde interactúan los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y funcionales. Los recursos sociosanitarios deben dar soluciones a las necesidades de la población, es especial de aquellos colectivos susceptibles de marginación, desde una adecuada planificación asistencial.
El modelo gerontológico de asistencia sociosanitaria nos sirve de base para la implantación de un sistema innovador de recursos integrados. Los recursos actuales conforman un auténtico rompecabezas que es preciso recomponer.
Desde las propuestas de los expertos y las experiencias llevadas a la práctica es necesario establecer criterios definidos de atención integral e integrada. El cuidado informal, suministrado por familiares, la Atención Primaria de Salud, la Asistencia Domiciliaria, la valoración y cuidados geriátricos proporcionados por los Servicios de Geriatría, las Residencias Geriátricas o los recursos intermedios como los Hospitales y Centros de Día, deben ser integrados en una estrategia operativa sobre las bases del “caso por caso”.

DELIMITANDO EL CONCEPTO DE ASISTENCIA SOCIOSANITARIA

Por Asistencia Sociosanitaria se entiende el conjunto de niveles de atención que debn garantizar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento evolutivo de aquellas personas o grupos de población cuya problemática de salud no pueda ser resuelta exclusivamente por los servicios sanitarios ni por los servicios sociales.
El objetivo último de la asistencia sociosanitaria debe ser la Salud, desde una perspectiva global (física, psíquica, social y funcional), teniendo en cuenta los aspectos preventivos, asistenciales y rehabilitadores
Las condiciones de salud y bienestar social son inseparables de las condiciones generales de la sociedad. La población en general se beneficia de las mejores condiciones económicas, sanitarias y culturales del país, por lo que la asistencia sociosanitaria es, en muchas ocasiones, un problema de igualdad de oportunidades en el acceso a los bienes y servicios. Las personas vulnerables en razón de su pobreza, de su abandono, de su enfermedad o de su aislamiento, deben tener la posibilidad de acceso a los sistemas ordinarios de atención, evitando actuaciones o servicios al margen de los mismos.
La marginación puede aparecer por diversas circunstancias: enfermedad, violencia (desajuste individual), aislamiento (falta de participación social), autoexclusión. Las conductas evasivas (drogadicción), la incapacidad psicofísica (ancianos, enfermos mentales, deficientes psíquicos...), el “apartheid” por rechazo social y cultural (emigrantes, gitanos, delincuencia, prostitución...) no son sino formas de marginación.
La salud, como ya se ha comentado, es un complejo sistema de interrelaciones biológicas, psicológicas, sociales y funcionales. Nada biológico deja de tener consecuencias psicológicas y ambas se integran en una realidad social. Las deficiencias anatómicas o funcionales derivadas de trastornos orgánicos pueden ser causa de incapacidad para una actividad dentro de los márgenes de la normalidad y de una minusvalía que disminuye las posibilidades concretas de una persona en su contexto social.
Tal y como expone el Dr. J.J. Lopez Ibor respecto a la Enfermedad de Alzheimer: “ la enfermedad no solo daña a un órgano, el cerebro, sino que afecta a la persona, a la sociedad y a su entorno social...Hay que afrontar estas enfermedades que producen tanto discapacidad como minusvalía...Hay que terminar con las barreras y no sólo las físicas...”.
Así en el niño con discapacidad no hay que atender sólo la discapacidad o el déficit ya que cualquier intervención repercute en la globalidad. Los problemas pueden deberse a múltiples causas: emocionales, cognitivas, sociales, orgánicas. El objetivo de la estimulación temprana en los niños con retraso es el desarrollo sensorio motriz, social e intelectual a través del aprendizaje de lenguajes para desarrollar la comunicación, reducir los efectos de la discapacidad, proporcionar ayuda a las familias en la educación y en su vida cotidiana e integrar a los niños en las etapas preescolares.
La información y la educación para la salud es, probablemente, uno de los instrumentos más adecuados para articular políticas preventivas que favorezcan y desarrollen cambios sociales y sanitarios para los colectivos, que por sus específicas situaciones de vulnerabilidad a los problemas de salud en su contexto sociocultural, consigan enfrentarse a ellos con perspectivas de mejora individual y colectiva de los procesos de morbimortalidad.
Los indicadores sociosanitarios reflejan de manera parcial e indirecta las necesidades sociosanitarias, y nos aproximan a sus distintos aspectos cuyas dimensiones completas no pueden ser objeto de medición exacta. Estos indicadores deben incluir los recursos humanos y los materiales: número de profesionales/habitantes, establecimientos hospitalarios y extrahospitalarios (número de camas, distribución geográfica, dependencia administrativa), calidad asistencial, opinión de los usuarios...
En este contexto “ecológico” deben evaluarse las causas socioculturales que expliquen la “resistencia” de individuos o colectivos a los cambios propuestos desde los sectores sanitarios, ya que el enfoque debe englobar aspectos que exceden los biológicos individuales. Se impone una aproximación lo más integrada e integral, superando la sectorización tradicional entre el ámbito de “lo sanitario” y “lo social”.
Desde esta perspectiva, la planificación de la asistencia sociosanitaria debe partir de una serie de premisas básicas:
A) el estudio de las características de la población y de sus necesidades.
B) el alcance de la atención a todos los miembros de la comunidad que lo precisen.
C) la integración de las estructuras sociosanitarias en las generales evitando los “ghetos”.
D) el respeto de la persona como agente, autor y actor del proceso de atención.
E) la sectorización de la atención en razón del número de habitantes y de la zona geográfica.
F) la formación continuada del personal de atención primaria y especializada.

La asistencia sociosanitaria debe responder primariamente a las necesidades sentidas como reales por la población:
- la necesidad de subsistencia (alimentación, vivienda, vestido) derivada de la vulnerabilidad social asociada a diversos factores de riesgo y de la pobreza.
- la necesidad de información para promover la igualdad de oportunidades. La ruptura de los canales de información fomenta la marginalidad.
- la necesidad de accesibilidad tanto de índole física como psicológica, social o cultural.
- la necesidad de adaptación fomentando la convivencia y la participación
- la necesidad de cooperación entre los sistemas “formales” de asistencia y los “informales”, (autoayuda y ayuda mutua) tradicionalmente suministrados por la familia y los amigos y vecinos.
Cualquier persona, siguiendo la filosofía del concepto integral, puede presentar estas necesidades en relación con su salud. Pero especialmente aquellos que requieren mayor atención son: las personas con discapacidades y minusvalías, los que padecen enfermedades crónicas evolutivas o problemas crónicos de salud mental, los pacientes con enfermedades terminales...


Los recursos sociosanitarios no deben ser una estructura creada para solucionar los problemas que aparecen en un momento dado, sino que deben llegar más allá y su verdadero objetivo debe ser prevenir en la medida de lo posible estas situaciones, actuando sobre las causas que los generan y adelantándose a los efectos de las mismas.


Un reto para políticos innovadores.

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